En los tiempos modernos, cuando el sexo ha sido sobre expuesto en todos los medios de comunicación y las redes sociales, a diario nos llegan imágenes explícitas con diversos contenidos humorísticos, vulgares, soeces, etc. Este tipo de contenidos genera reacciones diversas en nuestros organismos, que pueden desenfocar en que a los contenidos en ocasiones les demos un like, lo compartamos, o simplemente lo eliminemos.
Ahora bien, no sólo las imágenes desencadenan estas reacciones, también lo hacen las personas que nos encontramos a diario y que nos atraen, sin embargo, por cultura, por acondicionamiento social, por respeto, entre otros factores estos instintos sexuales, son soslayados.
Sin embargo, al llegar esos contenidos, o al ver esa o esas personas, debemos tener especial cuidado en el tipo de comentario que se realiza con nuestro objeto de deseo, con amigos, familiares, compañeros de trabajo y otros entornos, porque el mismo puede ser grabado, monitoreado, y posteriormente viralizado, cuando menos lo esperas, generando resultados que pueden llegar a ser catastróficos.
Una imagen vulgar, compartida en un grupo de whatsapp en la que no todos somos amigos, genera una mala imagen para quien la comparte, un comentario sexista en un grupo de facebook desencadena sentimientos adversos para los afectados, una mala palabra respecto de una situación, o de una persona, en un entorno público puede llegar a afectar toda su carrera, en especial la de un político.
En los últimos días, la campaña de Trump ha sufrido un declive importante, en atención a las numerosas mujeres que han dicho haber tenido algún tipos de acoso sexual por parte suya. El más sonado fue una declaración que realizó en el año 2005, cuando se refirió obscena y vulgarmente de una mujer, y quedo registrada sus palabras en una grabación que se hizo pública y se viralizó.
En el debate presidencial, tuvo que disculparse y decir que esos comentarios fueron descontextualizados, y que lamentaba mucho lo ocurrido, sin embargo, esas palabras ya no tienen tanta importancia, cuando el daño se ha hecho.
Hombres como Trump, que no tenían ningún reparo en manifestar su deseo sexual abiertamente y sin tapujos, cometió el error de confiar, éste fue un error de tal magnitud que ha hecho tambalear su carrera política.
Por eso, al ser candidatos, posibles candidatos, o gobernantes, se debe tener más cuidado del normal al hablar, o compartir contenido de sensibilidad, puesto que sus palabras pueden ser sobredimensionadas, su mirada puede ser mal interpretada, y sus shares pueden llegar al lugar equivocado.

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